Nowhere Boys. Einstein, magia y familiaridad.

En el catálogo de películas y series de Netflix encontré, como por casualidad, esta serie de pocos episodios y duración, lo que en lo técnico puede resultar positivo al tratarse de una serie que mezcla la comedia, el suspense y lo sobrenatural de un modo digerible. Encontré Nowhere Boys (Chicos perdidos). 

Empecemos por lo básico: cuatro chicos, Félix (Dougie Baldwin), Andy (Joel Lok), Sam (Rahart Adams) y Jake (Mat Testro) van a un campamento escolar en un bosque, pero un incidente los coloca inexplicablemente en una dimensión paralela donde han sido reemplazados o borrados de la faz de la Tierra. Sin saber cómo o por qué, unen fuerzas y talentos, al principio incompatibles, para encontrar el modo de regresar a casa. 

Una historia de este calibre tiene todo para capturar la atención de todo aquel que se interese como mínimo en una premisa que engloba misterio, tintes sobrenaturales y un drama ligero como pocos. Lo que de entrada parecía ser un probable mundo paralelo al final termina por ser una historia sobrenatural con todas las de la ley. Y este atractivo aumenta con una apenas prudente selección de estereotipos mezclados: el chico emo, el galán deportista, el chico cuyo vínculo con su mamá es fuerte y el intelectual. Nada disímiles al inicio... pero que poco a poco, y evitando arruinar la trama ("spoiler"), encuentran modos de acercarse unos a otros. 

Tengo que aclarar que, pese a lo atractivo de la premisa (chicos atrapados en una dimensión paralela) se diluye un poco debido al ritmo semi-lento advertido en los primeros episodios. Tiene bromas interesantes y giros llamativos que aluden al clásico "las apariencias engañan", pero en medio de toda circunstancia, el excesivo uso del acento británico distrae del arco dramático de los personajes, lo que me lleva a reconocer que emplea hábilmente cada estereotipo aquí visto como una crítica social a sí mismo. Los usa, los desarrolla, y por momentos los vuelve ironía personal. El elenco grosso modo es bueno, los efectos medianamente interesantes, pero no siempre la empatía está presente.

Por ejemplo, con Jake no siento empatía sino hasta prácticamente el final y con Sam es una lucha constante por recuperar su mundo sin preguntarse antes por qué está ahí, mientras que con Félix es un egoísmo secreto, producto de un deseo personal que acarreó consecuencias a su entorno; dentro de este mismo inicio el único empático es Andy. Y como el sustento narrativo de la cinta es su regreso a casa, el manejo de las subtramas (Félix siendo estimado por una familia que no lo conoce, o Sam reconquistando a su novia en este mundo alterno), los lleva a separar sus motivos del grupo. Llega ese momento psicológico en que cada uno quiere cosas diferentes y se preguntan si lo que pasó no es para bien. Una suerte de parábola sobre el egoísmo humano; Nowhere Boys se convierte en una metáfora sobre las segundas oportunidades, donde por medio del "viaje" a otros universos, finalmente nos ponemos en los zapatos de los que nos rodean, con todo y las referencias a Charmed


Una serie no precisamente muy original, pero con su segunda temporada -como con SCREAM-, pronto podremos hablar más de ella. De momento, y como conclusión, es una cinta muy entretenida, cuyo riesgoso final casi anti-climático entorpece un poco la calidad del tema, y que desde luego deja varias de las preguntas iniciales sin contestar, abre un misterioso y casi contundente epílogo muy interesante. Sólo lamento que muchos de sus capítulos centrales hayan sido relleno contextual, que la verdadera acción, el misterio y el drama se hayan conjugado casi al final. 

Esperemos esa segunda temporada responda las interrogantes que la primera no hizo. 

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