Filosofía: Hombre, Naturaleza y Símbolo - Parte 1.


Como lo reza el título, abordaré la temática en varias partes y momentos. Por ahora, etiquetemos a esta primera parte como una "preocupación" por el hombre como símbolo insertado en su entorno. ¿Qué relación tiene con él? ¿Se puede establecer algún conjunto simbólica entre el hombre y lo que lo rodea más allá de "construcciones teóricas*"? De inicio, hablamos un poco de la disertación filosófica que hace el biólogo Johannes von Uexküll al respecto del hombre como puente entre lo que conoce de su entorno y lo puede compartir con éste. 

Es un filósofo que no basa sus preguntas en cuestiones metafísicas o meramente epistemológicas, más bien se encauza en una especie de análisis simbiótico donde lo que interesa, al menos de momento, es qué relación tiene el hombre con sus iguales y no tan iguales. Como se ha definido en Lógica, la separación por especies se conoce como clasificación. Una vez dado el punto podemos debrayar sin necesidad de caer en confusiones innecesarias. 

En esta primera parte, además de un incursionar en el campo reflexivo sobre las posibles similitudes en el universo que nos compete, ponemos en la mesa supuesto práctico siguiente: la realidad no es una cosa única y homogénea. Es, por el contrario, variable, vasta y profunda. Si pensamos que un erizo comparte cualidades únicamente con otro erizo, es natural pensar que su raza tiene toda atribución posible dentro de este esquema conocido y hasta ahora descubierto. No obstante, tales características no abarcan, por consiguiente, aspectos que enmarquen o refieran a especies adversas. Estas observación, iniciadas como supuestos y que podrían convertirse en fuertes hipótesis, nos llevan al interés por excelencia aquí: ¿Es posible emplear el esquema propuesto por Uexhüll -el de las características intransferibles- al entorno humano?

Si partimos desde la biología, no habría exclusión alguna que considerar, pero nos tomamos en cuenta como seres vivos, con todas las infinitas especies del planeta, la pregunta no tendría modo de sostenerse si la respondiéramos tentativamente con un no. El círculo funcional, el humano, sufre constantes cambios cualitativos que comprenden algo más que el conjunto cuantitativo. Es de esa notable subsunción que podemos pensar al hombre no como un "animal racional" (como se ha acuñado desde mucho tiempo atrás), sino como un "animal simbólico". 

El hombre no escapa de lo que es ni mucho menos de lo que hace, por lo que sólo dispone de la opción para aceptarse, abrazar su destino y las condiciones a las que está sujeto de facto. Pasamos, pues, a vislumbrar ese universo simbólico, el cual por ende nos permite abarcar conceptos abstractos sin problemas que, dicho así, incluyen al hombre en distintos niveles alegóricos. ¿Qué quiere decir esto? Que podemos pensar que las herramientas que el hombre utiliza con asiduidad son las herramientas que osadamente denominamos estigmas culturales y que, por el contrario, pueden ser justamente lo opuesto: lenguaje, arte, el mito, la religión, y otros pilares de la vida. Puede surgir la discrepancia al instante. También existe esta posibilidad, pero para Uexküll necesitamos ir más allá y dejar de categorizar algo que, posiblemente, esté más allá de una posible definición tan terrenal. 

Estos elementos son, desde luego, artífices de la experiencia humana, pero es un error, de consuno con lo que venimos diciendo, estancarlos en una limitada categoría humana literal cuando, evidentemenre, forman parte de algo mucho mayor. El hombre, sabemos, construye su vida con base en emociones, esperanzas, temores, ilusiones, engaños y desengaños, propósitos e ideales. Y todo estos "valores" conjuntan una figura simbólica en la que el hombre se mueve a partir de marco psicológicos con los que abstrae su concepción del mundo. Bien decía Epicteto "Lo que perturba y alarma al hombre no son las cosas sino sus opiniones y figuraciones sobre las cosas". ¿Estará hablando, acaso, de una relación ontológica como presupuesto de estas características enunciadas aquí? 

Si entendemos que la racionalidad en sí y por sí es -indudablemente- un rasgo inherente a todas las actividades humanas, entonces podemos asercionar que la mitología es un andamiaje sistemático o conceptual, mas no del todo racional. Son medios antiguos del lenguaje, que de diversas formas han comunicados fragmentos de verdad acerca del mundo, del entorno, de lo que lo compone; por esto es justo pensar que el lenguaje no es primero un medio de circulación racional, sino emocional originalmente. Una abstracción que tiene por encomienda compartir una emoción, una abstracción que pretende materializarse. 

-- Fin de la Parte 1.


* Entiéndase por esto como las herramientas culturas que dotan al hombre de dogmatismos prácticos que lo "despojan" de lo espontáneo y natural. 

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