Crítica a Una vacante imprevista


Con Una Vacante Imprevista JK Rowling nos entrega una comedia negra exquisita que funciona como un reflejo de la naturaleza humana en todos sus matices.

Sean fans o no de JK Rowling no pueden dejar de leer esta obra, sencillamente porque está construida magníficamente. La autora detrás de la que para millones en el mundo – y me incluyo – es la saga juvenil más extraordinaria de los últimos quince años (Harry Potter), vuelve a demostrar que es una escritora fenomenal, grandiosa y con mucho pero mucho estilo para crear aventuras completamente memorables.

Comenzando por la premisa que desencadena la trama en general, tenemos a Barry Fairbrother, intentando compensar a su esposa Marry en el aniversario de bodas. La atmósfera lúgubre que tiñe y sirve de fondo para la historia arranca con el repentino fallecimiento de Barry camino a la cena con su mujer. Es así que JK teje con sorprendente habilidad una narrativa donde problemas reales como los de cualquier persona, surgen y atormentan a cada uno de los personajes.

Tenemos a Marry y sus cuatros, protagonistas que lamentablemente son relegados a un tercer plano para centrarse en la codicia, avaricia, timidez, el silencio, el dolor, los secretos, las patologías, las psicosomatías, el egoísmo e indiferencia del resto de los personajes, entre los que están: Howard y Shirley Mollison, Maureen, los hijos Miles Mollison y su esposa Samantha, Lexie y Livie como sus hijas. En otras escenas aparecen Simon Price, Ruth y Andrew; en la esquina la autora nos sigue deleitando con Colin, Tessa y su hijo Stuart Walls; Terry, Krystal y Robbie Weedon; Kay, Gaia Bawden y Gavin Hughes; Parminder, Vikram y Suhkvinder Jawanda, así como otros personajes que sirven de telón de fondo en lo que se nos cuenta.

Y para ser honesto, la primera vez que se lee esta novela es fácil perderse entre tanto personaje, pero cuando se lee la obra atentamente y más de tres veces, se consigue un placer literario, psicológico y mordaz que pocos libros ofrecen, cayendo en conciencia de quién es cada uno, por qué actúa como lo hace y qué persigue. Sin revelar mucho de la trama para quienes no lo han leído, ésta ofrece todo tipo de situaciones, donde los sarcasmos, las inquietudes, las peleas, las vicisitudes del ser humano, los engaños, las mentiras y las ilusiones perdidas, toman forma aquí, y de un modo por demás divertido y e interesante.

Si bien el libro se divide en siete partes, las primeras tres ocupan más de la mitad del texto, lo que provoca lentitud en el ritmo vertiginoso, denso psicológicamente pero exquisito en cada uno de sus matices; Jo explora con perfecta sincronía la psicología humana, para hacer de sus personajes unos memorables, creíbles, con aciertos y errores como todo ser humano. Estamos ante una novela imperdible, porque, como dije al inicio, sean o no admiradores de esta escritora, la obra es un impecable reflejo de lo significa ser humano.

Por encima de la avaricia y la crueldad de personajes como los Mollison, donde la víctima insospechada termina siendo Samantha, hay un oscuro abismo de inseguridad, celos y egocentrismo ocultos, que surgen lentamente ante las amenazas detrás de los giros sorpresivamente lógicos de la historia; tenemos la exploración de un mundo representado con vicios típicos del mundo de hoy, pero donde la lealtad y la autenticidad luchan por hacerse un lugar, y este eje de cuestiones emanan alrededor de Stuart, Andrew, Gaia y Krystal.

Muy importante es reconocer que la crudeza y la honestidad con la que Jo construye el mundo adolescente, sin perder la creatividad y la coherencia, son puntos a favor que hacen de esta travesía una profundamente redonda casi en todos los aspectos. Porque, desde luego hay diálogos y situaciones cuya naturaleza o lógica el lector debe advertir por su cuenta, pero no hay que desesperarse. Si se presta atención a cada detalle, la naturaleza de cada acción se volverá completamente clara, diáfana.

Y además de las motivaciones que presentan los personajes, cómo enfrentan sus problemas (matices) y cómo actúan ante lo inevitable, está el trasfondo de algunos de ellos. En este sentido puede que la historia luzca flaca, con la impresión de que algo no embona con el crucigrama, de que faltan piezas en el rompecabezas, pero la verdad no hace falta profundizar en la de todos ellos para entender el porqué de su proceder; cada personaje es claro, está bien delineado y todos presentan una motivación específica; tan sólo en su forma de actuar y hablar se perciben las tonalidades que rodean y tiñen las situaciones.

Ahora, desde un principio queda claro que todo se acelera y se compensa con la muerte de Barry. Porque si bien los chispazos del pasado hablan de él como el sujeto de gran corazón que la ciudad de Pagford tiene, el hecho de su ausencia desencadena las verdades ocultas debido a su profesión, su alegría de vivir y su filosofía como motor ideal de vida.

Una persona, cualquiera, al avanzar en la historia que reúne tan geniales personajes, no se puede evitar amarlos u odiarlos, y es mucho por eso, lo que hace de ésta una historia sumamente interesante e íntima. En gran medida, y mucho por la secuencia de cosas que suceden, se le puede comparar con la no tan reciente serie de televisión americana Esposas desesperadas, porque toda comedia negra presenta exquisitos niveles de ironía, desencanto, miedo, engaños, mentiras y traiciones propias de toda ciudad o pueblo donde la comunidad entera va en pos de un objetivo común sin importar a quién quite de su camino.

Cabe mencionar que el clímax resulta crudo y apagado en comparación con los tropiezos e hilos que envuelven esta comedia. Armada con gracia, con elegancia y estilo, Una Vacante imprevista es una historia que no se pueden perder por la riqueza literaria que encierra.

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