El Club de la Pelea.

¡Libérate!



"Aquí no somos maricas, somos cabrones con puro metal", parecería que eso es lo que me grita en los primeros segundos la música que acompaña a los créditos principales de El Club de la Pelea. No he leído la novela en que se basa, pero al contemplar este viaje de amigos imaginarios, drogas, sexo, muchos cigarros e ideas locas, por cuestión de estereotipos al límite no puedo evitar pensar en Día de Entrenamiento de Faqua donde el amigo de pensamiento libre como el viento que se la vive "Hey buddy! Hit me, HIT ME! Just once"  está presente y encarnado en un excelente Brad Pitt. ´che loco, muy culero, pero pocamadre cabrón, que contrasta velozmente con la personalidad de..de...de...del cabrón que interpreta Edward Norton.

Lo primero, las actuaciones, ¡estupendas! Espero que les hayan dado premios. Ese Brad Pitt-lo-que-le-sigue es un badass completo, liberado de sus inhibiciones, y aunque parece que comete errores más allá de lo perdonable, siempre tiene un as bajo la manga; no perdona, pero tampoco mata, odia mucho, DEMASIADO la debilidad humana, especialmente la del ser humano del que depende. Y eso me lleva pensarlo de la siguiente forma: ¿metáfora del atrevimiento que muchas veces no tenemos ante la autoridad, y no la social, sino la propia, la interna? Quizá, y tener que volar tu casa, "tocar fondo" para superar, tocar, sabrosear los límites, todo eso habla de fronteras psicológicas poco comunes. Hay libros sobre el tema, ¡carajo!

El Club de la Pelea. Lo que comienza como una asquerosa vida rutinaria, con deseos reprimidos, fracaso laboral, todo monótono...sigue monótono. Ah, pero curioso que en el avión conozca "supuestamente" al wey que le cambiara la vida, pero si ese wey es al final parte de sí, si está en su mente, ¿realmente tomó ese avión? ¿Estuvo este chico tan drogado que ni se percató de que voló su departamento? Bueno, por un lado recojo como migaja de pan esa brevísima crítica financiera: ¿Por qué enriquecer al gobierno pagando rentas? Después de todo, muchos asisten a un bar a embriagarse para....perderse...olvidar la triste/cruda/espantosa realidad.

Y sobre la espantosa realidad, excelente ese final tan épico, tan bello, tan...alegórico. Este tío con la cara destrozada, eliminando su contraparte impulsiva mientras tiene a su lado a la única mujer que más lo soporta para...juntos ver estallar varios edificios.

Sorpresa ver una apariencia y perfil más bajo de Jared Leto que en otras cintas. Dirigida por David Fincher, un fregonazo, el mismo tío brillante que nos dio hace no mucho Perdida, sólo que aquí centra su estilo en contar cómo dos idiotas se "conocen", forman un vínculo macho alfa-macho subyugado y...constituyen una sociedad secreta donde los puños son los primeros en hablar. ¡Demonios! Y además, cuando le parte la cara a Leto, puff! Qué paliza... Hasta sentí pena, pero más irónico e INCREÍBLEMENTE audaz y astuto es ver que "Durden" (en las escenas en que pensamos que es real claro) salió madreado...y ganó el permiso del dueño del bar para seguir peleando clandestinamente. ¡Qué jodido cabrón con suerte! Es impresionante que el precio por usar los puños a mano limpia sin ser arrestado sea una cara partida. 

El Club de la Pelea maneja con soltura los estereotipos de hombre badass y hombre sin agallas u "hombre SIN HUEVOS", si nos entonamos con el universo lingüístico del filme, uno donde más vale soltarte que agarrarte, no importa sin vas en una carretera o caminando, el riesgo está y debes tomarlo. Si vives, bien; si no, habrás tomado una decisión diferente al resto en toda tu vida.

Al principio muy chistosa, actuando como burla a la sociedad clásica, trillada, estereotipada, después lenta con intención, y al final de lleno a criticar, escupir e insultar implícitamente los instintos emocionales más básicos, para terminar hablando de dos weyes...cuando solamente hubo...uno. Excelente Brad Pitt, fantástico Edward Norton Y fabulosamente sensual Helena Bonham Carter, ¡WOW!

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