Estudio crítico de las tradiciones filosóficas.


A lo largo de la historia de la filosofía, han habido múltiples corrientes que buscaron darle forma al pensamiento humano, y si bien hubo varias que casi trascendieron en esta meta, hay algunas que no pararon de problematizar en el transcurso de este objetivo. En este sentido, ha sido un constante deber del hombre ejercer el hecho de reflexionar cada una de las teorías dadas y encontrar, si no la solución, por lo menos el hilo negro que lo conduzca a mayores niveles discursivos. 

En términos de Ontología, tenemos la relación de la cosa con su entorno. Grosso modo, el dinamismo histórico que tanto señaló Marx indica que la res constantemente se ve involucrada en un ámbito conceptual difícil de descifrar (alusión al espíritu hegeliano). Hay, en la filosofía, un elemento universal del que es preciso hacer eco: ¿realmente está la ciencia vinculada al fenómeno del entorno? Si aplicamos un proceso inductivo, habrá que ser categóricos: o afirmamos o negamos, sin más. ¿No sería, pues, demasiado apresurado? 

Tenemos a la mano la siguiente hipótesis: Quizá la verdad exista. Aunque hoy día sería algo divisible y relativo para cada persona (como lo diría Protágoras), lo cierto es que en aquella época era algo complejo y poco resuelto. Esto se complica más si consideramos integrar a la difícil ecuación el enorme bagaje perteneciente a la ciencia. Si conseguimos, o en todo caso vemos, que un tema no puede deslindarse del asunto histórico, habría que reformar su contenido sistémicamente; la filosofía, en el caso opuesto, se vería desequilibrada si procediera a esto. 

Se ha dicho anteriormente que la verdad podría residir en el presupuesto científico según la época que se esté reflexionando; así pues, ¿deberían o no ser descartadas las teorías pasadas que dieron origen a las formulaciones más recientes? La filosofía es el origen de toda ciencia humana, de aquí que su derivación, hasta nuestros días, sea pasmosa. Digo, en este sentido poco podemos decir de carreras más económicas, pero el sentido humano está ahí, plasmado en el fondo de su estructura. La filosofía, al menos en el sentido social, abarca desde el pensamiento hasta la acción (congruencia), pasando la constante validación de estos. Tal vez muy sesgado, pero se podría especular que la verdad reside en el sistema científico como una esencia en constante comprobación. Amor al conocimiento, exigencia de respuestas. 

Fomentar el que la filosofía trate de aproximarse a la ciencia en su sentido teórico es un poco absurdo, como pensar que el origen debe acercarse a su último resultado. ¿Por qué? Una completa banalidad. No obstante, la filosofía sí tiene una necesidad y, con ayuda de la ciencia -vista como sistema-, busca alcanzarlo: entender el entorno. 

Por lo tanto, esta necesidad humana de alcanzar respuesta encuentra una forma contemporánea en la ciencia, cuyos propósitos filosóficos sólo hincan sus herramientas teóricas en el bagaje presupuestario. ¿Qué pasaría si pensáramos que la verdad deja de sustentarse en el pensamiento y se posara en la acción? Se hablaría de algo fáctico, aunque efímero, ¿no es así?

¿Qué había hace un siglo o más? ¿Ideales? Bien decía Rosseau: "El hombre ha nacido libre, y sin embargo, vive en todas partes entre cadenas. El mismo que se considera amo, no deja por eso de ser menos esclavo que los demás. ¿Cómo se ha operado esta transformación?  Lo ignoro. ¿Qué puede imprimirle el sello de legitimidad? Creo poder resolver esta cuestión". 

¿Habrá sido por la represión social o política? La lucha de ideales ha sido una constante histórica. Hay quienes juzgan su perdición total; hay quienes señalan un relativismo moral inmerso en la cuestión; hay quienes niegan el tema. Como sea, las reflexiones al respecto no han cesado, y es poco probable que lo hagan. 

Como dijimos al inicio, el tema de la historia está presente, y de manera dinámica, lo que permite desvelar una sincronía profunda en el relato por sí y en sí. Es por esto que el hombre necesita de herramientas útiles para evolucionar, puede que ya las tenga y el contexto no sea el indicado. Como sea, tiene que hacer el intento por lograr trascender su pensamiento en los ámbitos teóricos que se colocan a su disposición. Aun con menos se ha logrado bastante. 

Ejemplos de grandes personajes como lo fueron Gandhi, Voltaire, Rousseau, Marx, Hegel, Kant y muchos otros, interpretaron el arte, dejaron su huella en él, pero también en la ciencia, en la sociedad, en su entorno, plasmaron lo que juzgaron su verdad en las facciones humanas más conocidas: cultura, religión, la axiología. Ahora es nuestro turno. 

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