Crítica a The Texas Chain Saw Masacre

De Toby Hooper, Texas Chain Saw Masacre es prácticamente un hito del género de terror. Un clásico que te roba el aliento hasta el corte final. 

Hay una manera en que puedo definir esta cinta y es como "imprescindible". De ahí las casi cinco estrellas. Este icono cultural cinematográfico ha servido como punto de partida para distintas secuelas de cine a lo largo de los años, he investigado y parece ser que el único remake que podría haberle hecho justicia es el protagonizado por Jessica Biel allá en 2003. Y digo lo digo con duda porque, aunque supe de su producción, no he tenido el gusto de ver esa nueva versión. Pronto lo haré. 

Centrándome en la cinta escrita, producida y brillantemente dirigida por Toby Hooper, tenemos a un grupo de ¿jóvenes?, que en una furgoneta van de viaje y, tras cargar gasolina, se detienen en una casa en mitad de la nada. De forma individual y azarosa, en el interior de una casa ubicada por la zona, y de aspecto macabro, son atacados por Leatherface, un tipo con una sierra eléctrica. 

Ya desde sus inicios el guión nos electriza y asusta con inquietantes partituras musicales y vistazos de pedazos de cuerpo humano en extrañas condiciones. Estos elementos, conjugados, van dando forma a una atmósfera realmente atemorizante. A pesar de ser una cinta propia de los años setenta, es capaz de arrancar sustos -quizá no gritos-, nos impide despegar la mirada de las explícitas muertes que se nos presentan. En su impecable producción, es algo realmente aplaudible el tan bien logrado producto visual que realizó Hoper y demuestra por qué La Masacre de Texas es uno de los filmes más importantes en el género del terror. En este sentido, aun cuando tenemos todos los elementos necesarios y desarrollados, quizá lo negativo sería el ritmo un tanto acelerado en la ejecución del primer acto, alargando de una manera psicodélica el tercero, pero que no deja de atrapar, tanto por la adrenalina que sentimos al involucrarnos de lleno con los personajes y sentir en carne viva la complejidad psicológica de los "villanos" en su lucha por matar a los inocentes jóvenes. De igual manera sobresale la fotografía, los ángulos de cámara y el contraste de luz que le confieren a la cinta ese tono de auténtico terror. 

Y como dice Robert McKee, un guión es una metáfora de vida que juega con "valores" cinematográficos y en La Masacre de Texas, el valor en juego es el de la vida/muerte.  Y es que, para asustarte y matarte sin contratiempos ¿qué mejor que te salga del cobertizo o del cuarto de al lado un extraño e imponente sujeto con una sierra eléctrica o un martillo? Sin necesidad de espectros, fantasmas o demonios, la atmósfera de inseguridad que se le insufla al guión es suficiente para aderezar la historia que viene siendo una de las más grandes del cine de terror. Reconozco que esta cinta de 1974 debe ser vista por todo amante del terror, por su naturaleza, su impecable historia, la construcción psicológica de los personajes, la arquitrama aquí presente, y por su inesperado final. Entonces me pregunto: ¿La habrá igualado el remake del 2003? 

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