Crítica a The Danish Girl

Una cinta donde sobresale la actuación de Eddie Redmayne y la fotografía es espectacular. 

Tuve mis dudas para ver esta película, principalmente porque hace no mucho vi la película Una nueva amiga (2015) y este asunto del transgénero me parece delicado; no lo digo por miedo, sino porque naturalmente el tema de la sexualidad es complejo y no se puede tomar a la ligera. Cuando entré a ver esa película, no salí con muchas ganas de regresar al cine en varios días. Para esta ocasión, tampoco vi avances ni publicidad relacionada a Una chica danesa (2016), pero no fue tan impactante. Esta película, es importante mencionarlo, se basa en hechos reales ocurridos en Dinamarca en 1920, sobre la mujer Lili Elbe, previamente conocida como Einar Wegener, que fue una de las primeras personas en recibir un cambio de sexo. 

Eddie interpreta a Einar Wegener, un joven casado con la bonita y simpática Gerda Wegener (Alicia Vikander) y, tras unos momentos de indecisión por reunirse con unos conocidos de ella, surge la loca idea de "disfrazar" a Einar de mujer. Pasado este "pequeño" acontecimiento, Einar comienza a tener dudas sobre la veracidad de su propia sexualidad. 

Más allá de un (quizá para algunos) grotesco cambio de sexualidad y toda la ética que implica, para bien o para mal la cinta se centra en la reflexión sobre lo que es el autoestima, el descubrirse como persona, lo que vale, lo que puede llegar a ser, la lealtad que eso implica y cómo impacta en la propia psicología en las personas alrededor. A diferencia de la otra cinta arriba mencionada, aquí Redmayne destaca, y siendo imparcial, su desenvolvimiento como actor es notable y quizá irrefutable. Conforme la película desarrolla las consecuencias físicas y psicológicas del personaje, notamos los matices en cada personaje, de la misma forma que relata su relación con su esposa Gerda, se nos deja en claro que no es un filme dirigido a los detractores de la sexualidad en su concepto más amplio, sino que si se entra a verla, cada persona deberá esforzarse por tener la mente abierta, o al menos su criterio.

Eddie Redmayne realmente se luce, pues su actuación logra que, en general, presenciemos a Einar convertirse en Elbe hasta llevar a cabo su sueño, con todo y los riesgos que implica. Además de su actuación, de la presencia de Alicia como Gerda, contamos con la esporádica participación de Amber (suspiro) Heard, quien en su poco tiempo en pantalla luce radiante y sumamente atractiva. Adicional a esto, la fotografía es prácticamente impresionante, ofreciéndonos la oportunidad de disfrutar de los escenarios, del diseño de producción en general y de los sitios por donde deambulan estos personajes; otro aspecto a elogiar es la música, a cargo de Alexandre Desplat y, para quienes sean admiradores del universo musical en general, sin duda saldrán satisfechos por la banda sonora que aquí se ofrece, pues en cada uno de sus escenarios es tensa, pero seductora, llamativa y misteriosa, dándole a la cinta ese toque de imponente curiosidad de la que parece rodearse. 

Es una película para ver con ojo crítico, sobre lo que es amarse tal cual se es, sobre la lealtad y fidelidad a los seres queridos, el descubrimiento y, en este sentido, lo que implica realmente aceptar la curiosidad que tenemos los seres humanos por lo desconocido (en este punto, el concepto de sexualidad está bien explorado). Así, si nos quedamos con las actuaciones, el elenco que nos presentan y los paisajes, esta cinta merece un buen lugar; de lo contrario, podría generar opiniones encontradas. 

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