Crítica a Concussion

Con Concussion, Will Smith, aborda una problemática trascendente. Sobresale su actuación. 

¿Alguna vez les ha pasado que descubren algo vital, impactante y que ese descubrimiento podría causarles mucho sacrificio pero simultáneamente es algo que deben hacer? Bien, esta es la sensación experimentada después de ver La verdad oculta (Concussion), película protagonizada por Will Smith Alec Baldwin. En nuestro país podemos decir que ambos títulos, el original y el traducido, son "publicidad" adecuada para atraernos al tema que aquí se presenta. 

Will Smith interpreta a Bennet Omalu, médico forense que en su camino descubre los males físicos que provoca el fútbol americano (NFL). Mientras examina cadáveres de importantes ex jugadores y personas involucradas en este medio, la ciencia y su "sentido común" le advierten de la peligrosidad que este deporte representa. Entonces se nos retrata su perseverancia para enseñar al mundo la verdad detrás de este también conocido "negocio". 

Con esta premisa la cinta se preocupa por presentar de un modo honesto y sin rodeos, las dificultades médicas y éticas de practicar el fútbol americano, sus consecuencias y el impacto socio-económico que implica. Este filme, dirigido por Peter Lendesman (también director de la no tan lejana Parkland) nos coloca como espectadores conscientes al momento de advertir los problemas que acarrea este deporte y de las alternativas que tienen tanto quienes lo producen como quienes lo practican, de abandonarlo y evitar así problemas complejos y pérdidas mayores a las ganancias económicas. 

Basado en hechos reales, el guión de esta cinta es acompañado de una fotografía que se siente por momentos tradicional, y por otros tétrica o espeluznante, pero que propicia el énfasis en la prevención colectiva hacia esta cuestión verídica, a esto se le suman momentos de tensión tales que nos arrellanamos en el asiento para escapar de la angustia que los personajes viven, además de que, de repente, sus acciones resultan previsibles minutos antes de suceder. Las locaciones y los valores de "verdad/mentira" son puestos a prueba aquí, pero eso no es todo, pues la música a cargo de James Newton Howard es impecable y acertada en el propósito de hacernos sentir el miedo y la angustia que el director pretende para que nos preocupemos por los personajes. 

Uno de los momentos más impactantes, debido a la naturaleza y propósito del protagonista, y de mayor lógica, será el clímax del segundo acto; dicha escena resulta un parteaguas en la trama incluso para los más observadores y maravillosa al mismo tiempo para los más sensibles. Will Smith entrega una actuación -con todo y acento- creíble y profunda, como un hombre que se enfrenta a diversos obstáculos para enfrentar el encubrimiento de una verdad que podría significar el derrumbamiento de uno de los deportes más famosos del mundo. Su disciplina, su perseverancia y su templanza son puestos a prueba, y aquí radica uno de los grandes aciertos del filme, pues dota de mayor profundidad a una historia que plantea un "aviso médico". 

Un filme que está en cartelera ahora mismo y que es totalmente recomendable, tanto por el tema como por Will Smith, si son sus admiradores. Y si les gustan las verdades incómodas, todavía más importante es la cinta. 

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