Desde adentro. Suspense interesante, truco sencillo.



Hay una sutil (por no decir ligera) diferencia entre el género del terror y el suspense. Ahora bien, tampoco habría que confundir entre terror y horror. Entre éstos últimos, la sangre y la muerte acechan en cada momento de los protagonistas, mientras que en el suspense reside el arte de que...no pase nada. Por eso se llama suspense. Pues bien, hay cintas que manejan un relativo balance entre ambos, y yace en la pericia del director el poder manejar adecuadamente el equilibrio sin que parezca que el producto se le fue de los manos. 

Desde dentro (Within) es una cinta que, debido a un efectivo manejo de la cámara, es capaz de manipular su propia trama para sorprender, con todo el lado oscuro de la psicología, al espectador, haciéndole creer que está viendo la típica película de espíritus buscando asesinar a los habitantes de la residencia que ellos poseen. 

Al igual que películas como La Huérfana (Dir. Coullet-Serra, 2009), en Desde dentro tenemos los ingredientes que se esperan aquí: la presentación de los protagonistas -en este caso una familia de tres, si descontamos al novio travieso-, los vecinos, unos amables, otros ladrones y embusteros, y desde luego, al villano, que paulatinamente anunciará su presencia de la forma más siniestra posible. Claydon construye aquí una cinta que obedece, en sus dos primeros actos, al suspense psicológico intenso, al crear tensión, misterio, angustia en el espectador, pues aprovecha los sonidos, el fijo manejo de la cámara, una música electrizante, que resulta psicodélica en sus escenas, así como acción gráfica elegantemente mesurada. Sin embargo, la mención de la película dirigida por Serra tiene importancia aquí porque, en ambos casos, el villano no es espiritual ni demoníaco, sino humano, pervertido y trastornado por la incomprensión familiar, pero humano al final. 

Si miramos con lupa el tema que aquí se nos presenta: la psicología familiar tiene mucho campo de trabajo, ya que se aborda el tema de la agorafobia como un síntoma que puede conducir a terribles eventos. El villano es la pura manifestación de esta condición; Claydon lo recubre de cierto tono de bestialidad, y con el manejo de la oscuridad, nos da la vuelta, nos engaña, o como se dice vulgarmente, nos "da atole con el dedo". Esto, más que nada, porque antes de su clímax nos tiene pensando qué clase de mal acecha a la familia actual, qué clase de mal se oculta en cada rincón insospechado de la casa, y digo, las sospechas comienzan a aterrizar cuando vemos que este mal abre el refrigerador para tomar leche a las 2am. Entonces piensas, "De acuerdo, esto sí es extraño". Es, como decíamos, un mal humano. 

Si bien la propuesta no escapa a los clichés de su género: el celular olvidado, la cámara que todo lo ve, el novio asesinado, el acosador que se convierte en la primera víctima, la vecina que todo lo sabe, el ático tenebroso...diablos, hay mucho qué criticar, en retrospectiva, y hablando positivamente, construye bien su misterio, su suspense. Como ya dije, Claydon invierte un reconocido esfuerzo en centrar su premisa hacia un tono extravagante, para que al final notemos el color del terror, un terror humano, devastadoramente tétrico, pero efectivo y, con un final realmente inesperado que helará la sangre, Desde dentro podría valer para pasar la noche del viernes disfrutando una película de miedo con las luces apagadas, para gritar cuando alguien abra la puerta de la estancia preguntándonos si queremos más palomitas. Digamos que sí y disfrutemos la sensación de que nuestro corazón palpite a mil por hora con este proyecto fílmico. También hay buenas tomas sexuales, leves, pero entretenidas. Eso sí, un buen diseño de producción que permite gozar la ambientación, y el contexto socio-económico en que esta película se basa. No considero que sea la película del año, pero a pesar de lo repetitivo de su fórmula, creo que su esmero es notable. 

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