500 días con ella. Una comedia con pura verdad.


Si hubiera algo que superara, teóricamente, al concepto del amor, probablemente 500 días con ella (500 days of summer) sería la clave para eso. Me resulta tremendamente difícil hablar del tema, no sólo porque me hizo mella con su estupendo guión, mismo que goza de protagonistas entrañables, íntimos, emocionales y naturales, no, también porque es capaz de reflejar con absoluta honestidad, y sin miedos claro, el amor en la vida real. 

En una época donde las producciones nos atascan de historias -suena pesimista, pero no, hablo más bien de la cantidad-, en 2009 llegó esta cinta, protagonizada por Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel, sobre el amor no correspondido, pero que igualmente es empático, agradable y azaroso, como la vida misma. Ambos actores entregan personajes divertidos, únicos, como las dos caras de la moral: uno es convencional, la otra es liberal; uno cree en el amor verdadero, la otra perdió la fe en dicho concepto. Así, dos mundos chocan, colisionan con todo, y digo TODO. No hablo aquí únicamente de una excepcional química entre protagonistas, sino también de una exquisita psicología natural y palpable en todo momento, situación que origina toda clase de lecturas emocionales, situaciones absurdas (un baile muy divertido) como divertidas (cantar borracho...), y de paso, lecciones para completar el combo (aprender a reconocer y dejar ir).

Los dos aspectos técnicos e internos a la vez son de importante mención. Para mí más el primero que el segundo: la construcción del guión y la banda musical que acompaña la acentuación de aquellos momentos donde el drama se presenta, y que además lo hace adecuadamente. Puntos especiales le doy a dos escenas concretas: "¡mis pelotas!" y la coreografía del parque. Con suerte de las mejores escenas hilarantes que he visto en mucho tiempo. 

Con la sutil participación de la que hoy día es una actriz sumamente querida por el público, Chloe Grace Möretz como la perspicaz y madura niña Rachel, la cinta avanza en la introspección personal de un joven que no se rinde y busca recuperar el amor que perdió, sumiéndose en un proceso que la psicología denomina como insight. Así, todo el viaje emocional del que somos testigos deambula hábilmente alternando el desarrollo de la historia entre el pasado y el presente sin seguir un ritmo lineal, pero conduciéndonos prudentemente por diferentes etapas cuya meta principal es encontrar la verdad que el protagonista busca desesperadamente. Así, el sentimiento de amor, opresión, curiosidad, ética, frustración, ira, calma, paz y muchos otros, nos embargan al mismo tiempo que se aseguran de no dejarnos ir, de ser testigos del final más crudo, audaz, maduro y bello que, a mi juicio, una historia de amor puede ofrecer. 

Como dije al inicio, la historia me hizo mella. Cuando los créditos se aparecieron, no supe si gritar, si llorar o reírme, no sólo por la extraordinaria identificación que generé con los protagonistas, sino por la brillante resolución que la historia presentó, y en cuyo seno se encuentra la importancia del amor, tema central. 

Acabando de verla no me quedó más que aplaudir, no solamente porque el filme expone con muchísima inteligencia ideas sociales sobre las relaciones humanas, de pareja e individuales, sino porque permite que tomemos bandos sin juzgar, pero sí como aviso de que la cinta tomará su propia postura, como un personaje más. Esto me permitió, no sé a ti, entender y comprender a los protagonistas, y paulatinamente decidir de qué lado estaría, pero igualmente respetando el suspense que la cinta parece tomarse rumbo hacia su final. 

No me queda, finalmente, más que quitarme el sombrero y reconocer que la película se esfuerza por centrarse en conceptos modernos, sin ofender desde luego la tradición que ha enmarcado a la sociedad desde mucho tiempo atrás. Estupendo Gordon-Levitt y fascinante Deschanel. 

Comentarios

  1. Estoy francamente regocijado con la crítica, y un poquito más satisfecho de ver otra palomita en esa lista de filmes 'must seen'. Esta cinta es del 2009 y en ese momento me frustró la apatía e indiferencia de la enorme mayoría de mis conocidos por ir a verla. Sí, se veía como una comedia romántica pero era una rom-com de cine independiente, con un buen reparto y protagonistas que no se ven la elección obvia para el género. Y pues —modestia aparte— tenía razón.
    Ahora, al contrario, la mayoría de mis conocidos adoran la película y hasta se debaten quien tenía razón en la relación: si Summer o Tom. Hay hasta posturas radicales que aseveran casi sin tregua que Summer es una perra (cosa que el director también ayuda mucho cuando reza en su prólogo "AUTHOR?S NOTE: The following is a work of fiction. Any resemblance to persons living or dead is purely coincidental. Especially you Jenny Beckman. Bitch").
    Mi postura personal, y eso es lo que a mi criterio hace más rica y disfrutable ésta sobre otras rom-com, es que:
    1) Aquí la perspectiva es más masculina que femenina así como el desarrollo.
    2) No hay malos, no hay buenos, no hay grandes tragedias o besos teatrales con aplausos masivos y tomas panorámicas. Todo es íntimo y cotidiano. Son sólo personas.
    Tal vez por lo anterior, el momento que MÁS me tocó y de hecho estaba secándome los mocos en la sala de cine con la manga del sweater, es cuando Summer le dice a Tom:
    "Summer: Well, you know, I guess it's 'cause I was sitting in a deli and reading Dorian Gray and a guy comes up to me and asks me about it and... now he's my husband.
    Tom: Yeah. And... So?
    Summer: So, what if I'd gone to the movies? What if I had gone somewhere else for lunch? What if I'd gotten there 10 minutes later? It was, it was meant to be. And... I just kept thinking... Tom was right.
    Tom: No.
    Summer: Yeah, I did. I did. It just wasn't me that you were right about."
    Sutil, delicado, cariñoso y aún así devastador momento en que caes en cuenta que el amor sí es una ilusión. PUM! La bomba.

    De igual forma me quedo con tus dos escenas mencionadas arriba, así como la fabulosa interpretación de Rachel por Grace Möretz. Fascinante en su descripción de "Lars".

    Ya como acervo cultural me gustaría aportar que Deschanel y Gordon-Levitt se llevaron tan bien que siguen siendo buenos amigos, incluso grabaron unas canciones juntos, cosa que impulsó el proyecto musical de Deschanel como "She & Him" y como parte de la mercadotecnia de la película hicieron un corto casero donde representan el desenlace trágico del bajista de los Sex Pistols, donde Deschanel interpreta a Sid Vicious y Gordon-Levitt a Nancy Spungen.

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