Crítica a 007: Spectre


Con todo y su fórmula clásica, Spectre de James Bond cumple en acción y ofrece una historia entretenida. 

007: James Bond está de vuelta. Daniel Craig retoma el protagónico y Sam Mendes la dirección. Y es que tras Skyfall (2012), mucho de su éxito se debió, además de la historia, a la inmensa publicidad que tuvo y, de paso, a la participación de Adele en la banda sonora, que para Spectre el crédito se lo lleva Thomas Newman (dentro del que se aprecia el tema musical Writing´s on the wall de Sam Smith), y vaya que entrega una pieza musical verdaderamente increíble. 

Para los amantes del cine de acción, derivando en el de espías y agentes, y más aún para los fervientes seguidores del universo creado por Ian Fleming, Bond está de vuelta. No podía haber escogido mejor momento (con todo y la efeméride del Día de Muertos). No, la verdad es que más allá de la fórmula narrativa que caracteriza a esta perenne franquicia, la sorpresas y la diversión no faltan, sino que cómodamente se integran en el universo del espía más famoso de la historia. 

Mientras que en Casino Royale (2006) se reinventó la leyenda y origen de James Bond con todo y los elementos psicológicos que lo representan, en Quantum (2008) presentó una trama pesada, situación que se corrigió estupendamente en Skyfall (2012). Es así que para Spectre (2015), aunque la fórmula y elementos visuales son retomados (las mujeres, los carros, los trajes, las elegantes locaciones, las motivaciones, los secretos, intrigas internacionales y el deseo de control), el guión logra sumergir con éxito al espectador en la historia sintiendo con placer intelectual los giros de trama y la serie de conflictos que Bond supera en toda ocasión. 

Sin bien la película es larga y, de repente este factor comienza a causar incomodidad, la realidad es que las actuaciones son grandiosas. Daniel Craig ya nos ha dejado claro que puede ofrecer un James Bond temible, audaz y respetado, mientras que las mujer en turno (Mónica Belucci y Léa Seydoux - a quien vimos en Misión imposible: Protocolo fantasma-) brillan en pantalla y ofrecen personajes interesantes, más allá del obvio atractivo visual del filme. 

Con Spectre es claro que la saga ha evolucionado, respetando y desarrollando los orígenes del espía, además de que la cinta se encarga de sumar el factor nostalgia en diversos momentos sin sentirlos pesados, sino que Mendes se ocupa de que su inclusión resulte agradable y natural, lo que suma puntos a esta cinta. La historia, como en todas las de Bond, está lejos de defraudar y, muy al contrario, agrada y entretiene más allá de lo que se podría esperar en un plano superficial. Uno de los aspectos interesantes de la película es la exploración personal en Bond, pues varios momentos clave lo hacen re-pensar su papel en la vida, y creo que eso es lo que distingue esta cinta de sus antecesoras. Ahora bien, no transgrede su esencia, simplemente aporta reflexión, además de la acción continua y el peligro, con todo y su conocida fórmula. 

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