Crítica a Justice League: Trapped in Time



Liga de la Justicia: Atrapados en el tiempo ofrece una historia distinta a la que estamos acostumbrados. 

Lo primero a aclarar es que ésta es una historia de la que pocos saben y que un servidor encontró curiosamente sin pensarlo. Dicho eso, investigué y en torno a esta historia descubrí que fue una propuesta que se coloca después de FlashPoint y justo antes del reinicio conocido como Los Nuevos 52

Habiendo dicho esto podemos partir de la trama misma, escrita por Michael Ryan, que es buena, entretiene y nos saca un poco del camino al que estamos acostumbrados con las películas de DC. Así mismo, la estructura del tema es clara, es palpable y nos permite adentrarnos con facilidad y naturalismo en la psicología de los personajes y sus respectivas motivaciones, promoviendo transparencia en el desenlace. 


La historia comienza con uno de los muchos planes de Lex Luthor intentando dominar el mundo, pero la Liga de la justicia aparece y frustra sus planes. Es un buen comienzo e incluso una novedad que la historia no arranque en Metrópolis o incluso ciudad gótica. Todo parece normal, pero no lo es y ahí radica la propuesta de Ryan, pues el primer giro de la trama, aun en el primer acto, nos permite colocarnos donde el guión lo desea: en el futuro, mil años después de los eventos narrados al comienzo. 


De esta manera es evidente por qué podemos decir que la estructura es clara y lógica, pues conectamos perfectamente con la premisa, el desenlace y, sobretodo, el clímax de la historia. Se nota que Ryan sabe armar la historia y que disfruta recurriendo con ingenio a los personajes y sus diversas habilidades. 


La producción de Sam Register es ya prácticamente una leyenda en el mundo de películas animadas de DC, logrando un trabajo sólido en cada uno de sus proyectos. Éste no es la excepción. De igual manera se puede aplaudir el elenco de voces de cada personaje, pues hay familiaridad aquí y eso ofrece comodidad. 


Pero (sí, lo hay) el diseño de personajes no cuadra cronológicamente con el tipo de historia que vemos. No hay novedad en ellos, no hay frescura y se entiende por qué: el diseño en general está basado en la serie de los superamigos, rompiendo con el tono oscuro y maduro de los demás proyectos de la casa editorial, pues en lugar de percibir una atmósfera a la altura de lo que hemos estado viendo recientemente, aquí se percibe un ambiente infantil y nada agresivo. 


Dejando de lado este pormenor, la historia cumple, ofrece breves reflexiones sobre las acciones de un individuo, además de que aporta una aventura aceptable en los parámetros ya mencionados. Afortunadamente, el error de diseño se quedó aquí y no afectó a ninguna de las demás historias ya conocidas. 


Después de esto, llegó Los Nuevos 52 y qué alivio. 

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