MUSEO

Verídica y perfecta para dejar el hígado morado.



Fui a ver la reciente propuesta estelarizada por Gael García Bernal porque un allegado estuvo involucrado en una lejana parte de su producción. ¿Cómo puedo definir la película? Como interesante y melódica; Museo es, ante todo, una cinta bien recreada y ambientada en su época (finales de 1985), en vísperas de Navidad y con las familias recuperándose de los eventos previamente ocurridos. Ahora bien, siendo sumamente fijado en el contexto, más allá de los adornos navideños clásicos, de los teléfonos, los carros y quizá los tradicionales elementos de seguridad, no veo que la historia esté muy justificada en su tiempo; en otras palabras, mediante alguna escena o diálogo explicativo sabemos que los eventos que la cinta narra tienen lugar en ese año, pero nada más. No tiene elementos adicionales que lo corroboren.  

Todo lo que corresponde a locaciones, ambientación y/o contexto histórico es adecuado, no hay queja cinematográfica por ese lado, además de que la cinta ofrece constantemente un ritmo apropiado con un creciente suspense que responde a los géneros de misterio combinado con el crimen, y en este punto, aunque me cueste admitirlo, Gael García se desempeña bien; su personaje Juan, tremendamente egoísta y rodeado de inseguridades, fragua un plan que lo sacara de su penumbra, pero como sabemos, en la vida no todo sale como lo pensamos o planeamos y termina cayendo en un pozo emocional del que saldrá únicamente con la verdad. 

A partir de esta cruda verdad es que la película se construye, adornando parte de la "psicología" del personaje mostrando a su familia y lo poco cercano que es a ella. De ahí el director nos conduce al metódico atraco que únicamente nos tiene con el estómago en la tráquea, pero aquí la escena es interesante: toda persona que haya nacido de 1970 para atrás encontrará -probablemente- un doble sentimiento aquí: la idea de haber vivido el atraco en tiempo real y la recreación del suceso en salas de cine. Debo decir, eso sí, que la música está increíble, ligeramente intensa a ratos, pero nada despreciable. 

Lo que sigue después es lo que la lógica demanda: la tortura del protagonista, algunos altercados, azares, caídas, descubrimientos, el golpe de la verdad para con su familia y las autoridades. Museo cumple en su fidelidad a los hechos relatados, aderezándolos de misterio, pero falla en un elemento ridículo que me deja con una pregunta sencilla: ¿qué habría pasado si la hubiera protagonizado Diego Luna? 

Comentarios

  1. La verdad a mí nunca me han llamado la atención las películas de Gael García, me parece un actor aburrido y simple.

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