La Forma del Agua

La Bella y la Bestia...desde los ojos de Del Toro.


Guillermo Del Toro. Suficiente el nombre para interesarnos y obtener pistas sobre los temas que circulan en su nueva cinta. Ya conocíamos El Laberinto del Fauno (2006), ya conocimos la "duología" -así lo llamo- de películas del antihéroe Hellboy (que desgraciadamente Del Toro o no quiso o no pudo llevar a trilogía), Blade (2002), por mencionar algunas cintas famosas. Lo más particular de este director es el toque de fantasía que le inyecta a sus cintas acompañado de comentarios sociales o metáforas sobre la humanidad. 

Para La Forma del Agua, de la que alcancé a ver dos avances antes de ver formalmente la película, siento que Del Toro involucra aspectos de sus otras cintas para contextualizarnos en su trama y dotar al protagonista en cuestión de matices que los demás personajes no tienen, incluso el villano, quien siempre es representado con otras "cualidades" para posicionarse como el antagonista de la historia. Al notar elementos narrativos ya vistos en otras películas, quedaba por ver la manera tan única en que el director decidió plasmarlos en pantalla. 

Es así que tenemos a la criatura "única" (interpretada por Doug Jones), a la heroína que termina enamorándose de este ser único, Elisa (Sally Hawkings) y Strickland (Michael Shannon). Todo arranca, de la forma más filosófica y bella, para dar lugar a una trama de amor que Del Toro quiere contarnos recurriendo a una bella fotografía y a la ya característica banda sonora de Alexandre Desplat. Si en Laberinto del Fauno usaba como telón de fondo la Guerra Civil para darle sustento a la fantasía en que la protagonista se sumergía para "evadir" los horrores de su realidad, y Hellboy se situaba en la Segunda Guerra Mundial para darle cabida al nacimiento del "héroe", La Forma del Agua se ambienta en la Guerra Fría (soviéticos, siempre los villanos...) para seguir los pasos de una encargada de limpieza que, de pronto, ve su vida "alterada" por la llegada de una misteriosa, azulada y acuática criatura que, inesperadamente, habla el mismo lenguaje que ella. 

A pesar de que el ritmo nos lo vamos comiendo como espectadores con el juego de valores emocionales narrativos (la encargada de limpieza se contenta, incluso aunque su alrededor sigue siendo frío y "normativo", el villano comienza a tener mala suerte, el acompañante de dormitorio de la protagonista transita por caminos extraños), Del Toro no pierde de vista el propósito principal con el que ha concebido a su cinta: la historia de amor. Por ello, se vale del personaje que ha construido para Shannon: un villano caricaturesco que busca hacerse del valor que representa la criatura acuática. Tenemos giros de tuerca (las necesidades de este ser divino y los obstáculos mismos del filme) y algunas escenas cómicas, así como otras menos "gustosas", pero lo más importante es el conjunto de simbolismos sociales que el director decidió implantar en su más reciente cinta: el patriotismo/nacionalismo plasmados en Shannon como el hombre blanco venido de otro país para llevarse consigo algo de incalculable valor (una alegoría social a cómo EUA siempre se apropia de tesoros ajenos para elevarse su propio patrimonio). Y si a ello sumamos los diálogos bíblicos dispersos en la cinta, más los instantes concretos en que el guion los muestra, hay más: la criatura dota de vitalidad, de fuerza y sentido a Elisa; de poder y estatus a Strickland, y de júbilo al compañero de Elisa. Es una criatura con dones más allá de la imaginación, esa "fuerza" referencial de Sansón proyectada en un bello fenómeno de la naturaleza. 

Hay más, mucho más. Entre la fotografía, el agua como elemento próximo, los estanques, la "cárcel" y el hecho de mudar a la criatura, todo explica por qué Del Toro fue premiado por esta película, y por qué la función a la que asistí estuvo llena. Si bien su final puede encantar o no al espectador, es indiscutible que nos encontramos con una historia que, si bien no tiene mucha originalidad, su mayor encanto radica en su forma forma de ser contada, y ahí es donde está su más grande acierto. Del Toro se luce aquí y nos acaba de deslumbrar con su talento. 

Comentarios

  1. Muy buena película, es cierto que no es la gran maravilla de las maravillas, pero los efectos visuales son excelentes, es de esas películas que se estrenan y las personas hablarán de ellas durante semanas, hasta que se estrenen los Avengers 3, Deadpool 2 o Jurassic World 2.

    - El Pariente Novelista

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  2. Hi hello.

    El día de hoy traigo para ustedes, el TOP 10 de “DATOS CURIOSOS DE: LA FORMA DEL AGUA”.

    1. Para hacer la cinta, Guillermo del Toro se inspiró en el clásico de blanco y negro El monstruo de la laguna negra.

    2. Guillermo del Toro le propuso el papel principal a Sally Hawkins mientras estaba borracho. El director conoció a la actriz en una post fiesta de los Globos de Oro de 2004.

    3. La mayoría de los personajes se hicieron para actores específicos, tal es el caso de Sally Hawkings y Doug Jones, quien interpreta a la criatura marina.

    4. Guillermo del Toro considera a La forma del agua como la película más difícil de su carrera. Para el diseño del monstruo marino le tomó 9 meses.

    5. A Doug Jones le tomaba tres horas diarias caracterizarse de la criatura.

    6. En un principio, Guillermo del Toro quería hacer la cinta en blanco y negro, pero por cuestiones de presupuesto la tuvo que hacer a color.

    7. Del Toro comenzó a trabajar en la cinta en 2011, puso dinero de su propio bolsillo para armar la cinta.

    8. Gracias a La forma del agua, Guillermo del Toro ganó en 2017 el León de Oro y se convirtió en el primer mexicano en obtenerlo.

    9. El director dejó a un lado Pacific Rim: Uprising para para concentrarse en La forma del agua. Del Toro se quedó sólo como director de la secuela.

    10. Doug Jones ha aparecido en varias películas dirigidas por Guillermo del Toro, en: Mimic, La cumbre escarlata, El laberinto del Fauno y Hellboy.

    -Tacos al Pastor

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  3. The shape of the water is, perhaps, the best film by Guillermo Del Toro. A romance embedded in the fable, absorbing what suits you on the language of the story and transporting, through the eyes and color, the world that lives within his poetry. Oighs. Del Toro has evolved his -many- tools through hard work and craftsmanship, at the level of the teacher who is just a dot away from doing his final work.

    Baltimore, United States, 1960. Eliza, dumb by birth, works as a cleaner in a secret government facility. One day a strange specimen arrives, half man half amphibious, from which falls madly in love. But the American government and the real monster that serves him want a somewhat blacker future for the poor man-fish. The pieces are placed on the board: damsel, hero and monster, not necessarily in the order one would think; yes necessarily in which the world needs.

    The archetypes of the story that worked so well in El laberinto del fauno re-enter into harmony with the worlds of Guille. The fascist and racist villain; the support of diffuse morals; the brave working woman; the heroine who, more than heroine, is a princess and a knight of legend. It's a movie of characters. The affirmation of a great film within a great filmography is also the culmination of an impeccable casting. Sally Hawkins, Michael Shannon, Octavia Spencer, Michael Stuhlbarg, Doug Jones (the creature) and, to an extent already customary, Richard Jenkins. Choose two, three names at random. And you would guess any of the Oscars' pools.

    It sounded a while ago the news that Del Toro wanted to shoot his particular romance in black and white, a clear tribute to The Woman and the Monster. But to conceive it like that is a sin; again, the intelligent use of the palette of colors and textures are converted into words rather than tools. The film speaks from all sides: who is on stage, where the camera goes, what totem objects serve as a catalyst and at what rhythm the music lands. It is pure craftsmanship, directed or delegated to levels of extreme harmony. It is, sorry for the metaphor, a symphony in C Major. With monsters.

    The fabulous fable that will fall in love with you, will piss you off and make you cry of pure Stendhal. An authentic love letter to the senses, to the complex and contradictory system that manages our feelings.

    -Signature: Mr. Hi Hello

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