LIBRO: Hamlet.

"Ser o no ser: ésa es la cuestión"



Me acuerdo cuando había comprado en su momento Romeo & Julieta de William Shakespeare. A lo mejor desconfías si te digo que ese modesto ejemplar me salió en $20. Para tratarse de la máxima obra de amor de todos los tiempos, fue prácticamente un regalo. Y adicional a mi incursión en Otelo en la preparatoria, no había tenido el tiempo ni la planificación para rondar mi curiosidad por sus demás obras, algunas que discutiremos pronto. Ahora toca el turno de Hamlet.

Sobre el origen de la obra, se cree que Shakespeare pudo basarse en La leyenda de Amleth y una obra conocida como "Ur-Hamlet". Lo que es un hecho es que se trata de la obra más reconocida del autor, por detrás de Romeo & Julieta claro, y se le han realizado infinidad de estudios psicoanalíticos y críticos para escenas particulares como la del cementerio, la muerte del tío, la aparición del fantasma o el cambio de comportamiento en el protagonista.

Partiendo de una estructura tomada de la Poética de Aristóteles, Shakespeare le da un giro a dicha narrativa para, en lugar de centrarse en la acción del personaje, se centré en el diálogo del mismo. Esto, aunque interesante, puede ocasionar problemas de "continuidad", minucia que se avista apenas entre diálogos.

Shakespeare sitúa su obra en la premisa "¡Tú mataste a mi padre!", donde los diálogos son de carácter cortesano, y donde se muestra en cada acto astutas elaboraciones dialécticas. Drama clásico con humor inglés y personajes entrañables. Hamlet cínico, desvergonzado, cobarde, asesino, valiente, audaz, escrupuloso, meditabundo; el personaje más complejo de toda la literatura, seguido de Jean Valjean de Los Miserables. Con una prosa y sintaxis deliciosa, Hamlet nos reta, como lectores, a desafiar la cordura como concepto psicológico, al mismo tiempo que recurre a la venganza o "fraticidio" como un espacio donde se analizan las implicaciones filosóficas de a quien mata. No en vano exclama "Te tomaba por alguien de más rango".

En el príncipe Hamlet, como personaje, se halla la bravuconería, la actitud altiva, el sentido romántico un poco opacado y los deseos de hacer justicia, y debajo de todo esto, está la tragedia. Mientras que con Ofelia tenemos ese amor afectuoso, inocente y templativo, con Rey y Reina se da la conspiración, en medio de la cual el Fantasma como guía de Hamlet en la verdad que le fue "oculta". Sería debatible, desde una perspectiva psicológica, pensar si Hamlet realmente veía el fantasma -siendo el único- o si era un producto de su imaginación. ¿Está loco Hamlet? ¿Tiene una especie de deseo subconsciente? ¿Como si su entorno manifestara sus deseos más íntimos y prohibidos? O si, en realidad, es el fantasma la alegoría sobre el acto de concientización de la identidad.

El que Hamlet desenmascare al asesino de su padre se convertirá en el móvil de la historia, misma que se nutre, entre "subtramas", de concursos de actuación y visitas a tomar vino, festines y conversaciones que incluyen canto. Sin embargo, lo que más me sorprendió y maravilló de la obra fueron las verdaderas plasmadas en algunos diálogos, verdades críticas irrefutables: "Ser o no ser: esa es la cuestión" o "Es propio de los viejos pasarse de sutiles en sus conjeturas como lo es de la juventud no tener previsión" o también "Sabemos lo que somos pero no lo que podemos ser".

El único contra que le veo a la obra es que el protagonista no aparece tanto para ser una obra que lleva su nombre. Dejando este dato de lado, es una historia imprescindible y podré leer tu opinión en la sección de comentarios. 

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