Crítica a Deadpool

Ryan Reynolds logra un Deadpool sólido y fiel al cómic; la película brinda acción y mucha risa. 

Para los fanáticos de los cómics (que somos muchos en realidad), Deadpool ha llegado, y vaya que su aparición en este 2016, como producto mercadológico y de calidad, está a la par de las expectativas. Reynolds nos entrega una interpretación maravillosa, formidable, y no sólo porque -literalmente- las bromas nos hacen estallar de risa a segundos de iniciada la proyección, sino porque el actor realmente se mete en el personaje y nos regala una película sumamente disfrutable. 

Además de la fidelidad al cómic, tenemos un ingrediente que es muy bien explotado durante toda la cinta: la ironía, con todo y la violencia explícita-implícita del protagonista. Es Deadpool ¿debíamos esperar una cinta con intenciones "blancas"? Por supuesto que no y sus bromas no van sólo dirigidas al universo de los cómics sino también a otras películas; bromas que resultan tan naturales y sorpresivas, que no podemos evitar sentir dolor estomacal de tanta risa. Y en este mismo renglón, tenemos las apariciones -o "cameos extendidos"- estupendamente aprovechadas de personajes como Colossus y Megasonic Teenage Warhead, quienes funcionan, además de complemento, como un puente referencial a X-Men, y otros universos adornados de situaciones sumamente divertidas. 

Por el lado de la acción, todos podemos estar complacidos con el guión construido, en cuyas escenas donde aparecen Colossus y Angel vemos un nivel de acción probablemente superior al visto en El Hombre de Acero (2013), pero si algo contribuye al disfrute de la historia como un todo es la dirección; la astucia que el director Tim Miller imprime aquí se traduce en una cinta muy ingeniosa en diversas ocasiones; y como dije arriba, las bromas no faltan, y desde los primeros instantes de haber iniciado la película, lloramos de la risa, la sala entera. Así que, para quienes no soporten estar mermados las dos horas y diez minutos de la película, es recomendable llevar pañuelos por si acaso. 

Realmente el boleto lo vale. Tanto por el placer de ver a Deadpool por fin en la pantalla grande, como también el evidente esfuerzo de Reynolds por darnos un personaje digno, fiel y completamente alejado de la tan extravagante versión vista en X: Men, Orígenes Wolverine (2009); en este sentido, el departamento de maquillaje y vestuario realizó un buen trabajo.  Esto contribuye a que los matices que el actor le imprime al personaje se perciban, además de su correcto desarrollo y el del villano (Ed Skrein), a quien seguramente recordarán en El Transportador: Recargado, observándole un mejor desempeño en la actual película. Fuera de ellos dos, tenemos a Gina Carano (Rápidos y Furiosos) y Morena Baccarin (Gotham), cada una con un rol definido... y los gustos se romperán en géneros en el disfrute visual de estas dos actrices, aunque seguramente sus actuaciones producirán opiniones divididas.  

Los efectos visuales son interesantes, creativos y fortalecen la naturaleza de la cinta y del personaje mismo, además de representar un fuerte soporte al humor en general, no obstante, sí es evidente por momentos la falsedad de montajes aun cuando no vislumbremos la pantalla verde. Adicional a esto, como rubro positivo, está la música (de Junkie XL  y Shoop de Salt´n Pena con un ritmo a lo rap), que a más de uno nos llevó a mover la cabeza en sintonía con el personaje y sus comentarios irónicos. 

Y si bien los personajes principales cumplen y la construcción del guión, a nivel general, está a la par de lo esperado y la esencia del protagonista, en términos de adaptación, es magnífica, lo cierto es que hay vacíos que se sienten y le restan puntos: las pocas apariciones de los personajes secundarios y una historia de origen un poco larga. No se espanten, no está al nivel de Los cuatro fantásticos, pero llega un momento en que el trasfondo, el "cómo se dio todo", traslapa el presente, lo tapa y reduce, eliminando parte de la acción trepidante y la "vicisitud" narrativa con Deadpool. 

¿Es disfrutable? Completamente. Habrá que ver si la secuela nos deja ver más del alter ego de Wade Wilson. ¡Ah! Y no se pierdan, la escena poscréditos ¡simplemente espectacular!

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