PERDIDA



Perdida es el ejemplo de que el cine mexicano todavía tiene grandes oportunidades en el sector comercial. 

8.5

Tipo de artículo:

Comentario analítico.


Sin yo conocer las versiones previas de la película que ahora me atrapa, me aventuro a exponer mi opinión sobre la presente cinta, de entrada, porque la disfruté a chorros. Y en este caso agradezco no haber visto ningún avance al respecto, pues así no entro condicionado. Y el póster… solamente da la idea de que Perdida aborda el crimen. Ya nada más quedaba por definir qué crimen y por qué. Pero estaba un poco equivocado y lo agradezco.


Perdida es el tipo de película que absorbe más por la trama, los giros de tuerca y las locaciones, que por las actuaciones del elenco, ignorando todo lo los actores que seguramente tuvieron que hacer para convertirse en quienes interpretan. Y digo, durante toda la proyección me asaltó la sensación de que la premisa principal ya la había visto antes, el problema es que no recuerdo el título. Aun así, Perdida es una apuesta que vale la pena revisar.


La cinta arranca así: Cuando veo al director de orquesta Eric (José María de Tavira), histérico en un día lluvioso, saliendo explosivamente de su casa ubicada en algún lugar alejado de la ciudad tras haber escuchado una grabación en voz de una mujer una y otra vez, gritándole a alguien que no está presente y acaba alcoholizado en un bar del que es ayudado por la mesera Fabiana (Cristina Rodlo), parece que algo esconde. 



El resto de la película explorará si esto es verdad o si ocurre algo más inquietante. Y la verdad llegar a ese secreto es parte de la magia de la película, un viaje que a lo mejor disfrutas como yo. Esto porque la narrativa es palpable, a ratos inverosímil como algunos críticos señalan, pero la ficción y la magia en las que se inserta el filme le permiten “seguir” su camino. Y es la fragmentación narrativa la que permite algo esencial: que el espectador tenga la voz de juez para decidir si empatizar con uno u otro personaje. 

Perdida es la clase de aventura inesperada disfrazada de circunstancias cambiantes, un momento en el que la apariencia es una cosa, el hecho y la verdad son otras. Perdida, si me permites la comparación, tiene un espíritu narrativo muy cercano a El Ilusionista, aquel drama ficticio estelarizado por Edward Norton y Jessica Biely Rufus Sewell. Así, si viste la cinta aludida, puedes intuir qué esperar de Perdida tanto por su producción como por su polémica premisa, ya que la narrativa se fragmenta en casi tres partes para conocer todas las caras de la moneda, y, aunque la edición juega un poco en contra con el manejo del tiempo, tengo la oportunidad de compaginar con cada personaje y entender su reacción al conflicto que estén enfrentando.

Lo más interesante y encomiable de la película es que su conjunto resalta. De acuerdo, una vez desmenuzado el concepto de la cinta, analizado su desarrollo y llegado a su desenlace, no obtienes GRAN cosa, pero Perdida, como opción en la cartelera mexicana lejos de la basura de Omar Chaparro y Martha Higareda, tienes un producto bastante decente que puede atraer por su dosis de misterio, de aparente crimen y de carga ética, porque este factor es el que al final resalta. No diré más; debes verla.


Conclusión:

Perdida es un emocionante viaje de suspenso que te entretendrá hasta el final.

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