TERMINATOR: DARK FATE


Tim Miller logra reivindicar, con estilo, visión y claridad, una franquicia que tropezó terriblemente en Salvación y Génesis.

9.0

Tipo de artículo:
Crítica.

Soy de la generación que creció a finales los años noventa con toda la nostalgia que el cine explota/explora actualmente. Y, debo confesarlo, creo que Hollywood está desperdiciando realmente la oportunidad de empatar/asociar/casar calidad con la notable ventaja tecnológica del nuevo siglo xxi. Porque con la reinvención de muchas franquicias setenteras, ochenteras e incluso noventeras, da la impresión de que surge más un desgaste creativo que un auténtico esfuerzo por honrar viejas glorias, viejas historias y, quizás, viejas promesas.


Así como llegó la nueva interpretación de Parque Jurásico a cargo de Colin Trevorrow, que resultó en un éxito comercial y crítico (a mí me gustaron mucho ésa y su secuela), también tengo la reciente —y particularmente interminable— saga de Mission: Impossible, que tiene programadas dos entregas más para el futuro inmediato. ¿Qué sigue? Seguir explotando/explorando viejas franquicias con la esperanza (eso quiero creer) de renovarlas, dotarlas de un nuevo sentido y actualizarlas para las generaciones venideras; casi como pasar la estafeta. El turno le tocó a la saga Terminator

Tim Miller dirigiendo a Linda Hamilton en su icónico papel de Sarah Connor

Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton regresan en sus icónicos papeles para, emocionante y evidentemente, cerrar el ciclo de una franquicia que tuvo desastrosos resultados con Salvación y Génesis. Ahora, Tim Miller (Deadpool) rescata la fórmula original de la franquicia, la adereza con nuevas inclusiones, un giro en su trama e impresionantes efectos visuales, todo para entregar la que puede ser —por título y esfuerzo reconocido— Terminator 3 en todas sus letras. Todas y cada una de ellas.


Miller reivindicó una saga que tuvo dos entregas (2009 y 2015) inaceptables, mal ejecutadas y con el pecado de desperdiciar grandes talentos: Christian Bale y Sam Worthington en la primera y a Jason Clarke en la segunda. La estelarizada por Bale tuvo tantos errores en su manufactura que enterró cualquier posibilidad de seguir explorando su propia permisa; por otro lado, la cinta de Taylor entregó una historia tan enrevesada, tan intrincada, que terminó siendo imposible seguirle el ritmo. Quedaba, si había una nueva entrega, cambiar el curso de la historia o dotarla de algo nuevo. 

Ahí entró, con ayuda de James CameronTim Miller para recuperar la simpleza y éxito de una historia que notoriamente había perdido el rumbo. Tanto productor como director, por su mutua dedicación, notable visión y claridad en la narrativa es que creo que pueden devolver a la franquicia la magia intrigante del inicio, y demostrar que Alan Taylor (responsable de Thor: Dark World y algunos episodios de la famosa Juego de Tronos) no es para nada un director competente. Terminator: Dark Fate muestra y comprueba que Miller sabe trabajar con personajes interesantes y carismáticos; si a eso le sumamos la guía que representó Cameron en la producción, todo indica que esta cinta estuvo en buenas manos y se percibe en el resultado. Dicho eso, Terminator: Dark Fate tiene lo necesario para sacar de su tumba a la franquicia sobre un futuro donde las máquinas acaban con la humanidad.

Grace (Makenzie Davis) intentando auxiliar a Dani Ramos (Natalia Reyes).

Por un solo momento prescindiré de la filosofía política para centrarme en la filosofía clásica, cursi, tajante y contundente que siempre ha rondado a la franquicia: la idea de que el destino lo hacemos nosotros. Dark Fate tiene, entre muchas virtudes, una muy singular y que encuentro refrescante aquí: el destino puede ser inamovible, pero mi decisión es poderosa; lo que yo decida hacer, independientemente de lo que pase la semana entrante, tiene tanto poder y significado como lo que fui, soy y seré. Esta pequeña premisa, orgánica y entonada con la saga, es muestra de un profundo potencial que se consuma en el tercio final de la película, embonando a la perfección con la narrativa y, por si no fuera suficiente, llenándola de esperanza de sobrevivir, de continuar y de recuperar su sentido.

Es esa esperanza, traducida a buenas secuencias de acción, buenos giros de trama, personajes empáticos, vulnerables, pero con una voluntad incansable, la que me conquista en la cinta. Porque francamente el trabajo previo de Taylor en Genesys me confundió tanto, que creí poco probable ver una cinta de la saga que estuviera a la altura de las dos primeras entregas, la de 1984 y 1991. 

Diego Boneta se incorpora a la famosa franquicia como el hermano de Dani Ramos

Afortunadamente estaba equivocado; Dark Fate devuelve la estafeta de oro a la historia, por excelencia, del personaje del futuro que viaja al pasado para proteger a un personaje clave que representa la última esperanza de la humanidad; el incansable momento en que la guerra Humanidad vs. Máquina es algo tan real, que es capaz de cambiarlo todo. Miller dirige con claridad, con certeza y con pasión una cinta de inmensas proporciones narrativas; sus intenciones de otorgarle redención a un concepto que, tras tres cintas (si contamos la de 2003, mucha expectativa y tibio resultado), había perdido todo potencial aparentemente, son claras.

Aunque la perfección no es un hecho característico para Dark Fate —tiene momentos predecibles y, pues, sé que el bueno acabará con el malo, arriesgando mucho en el proceso—, de todas formas, se trata de una cinta que rinde homenaje, realza y mejora el panorama para una franquicia bastante desgastada.

El nuevo terminator que busca acabar con la esperanza de la humanidad

Sí, me gustó bastante porque es fluida, llevadera, tiene el elenco merecido para la cinta, Schwarzenegger retoma su papel como el Terminador asesino convertido, por azares del destino, en un antihéroe heroico y ese giro, aunque vislumbrado en las cintas, anteriores, aquí representa algo más simbólico pues, así como la cinta misma, el personaje más representativo de la franquicia entera encuentra su momento de redención, sin contar su carisma. Hamilton, por su parte, vuelve como Sarah Connor; la dupla permite que la intención de Miller con esta película, con relación al concepto general de la saga, sea claro: eliminar la basura y dejar la premisa (o fórmula) principal intacta, retomando los elementos narrativos que de verdad valen la pena. 

Conclusión:
Por eso la recomiendo mucho. Los elementos técnicos (producción, efectos, actores, etc.) son cumplidores y aunque Diego Boneta sale cinco minutos, es un honor que un mexicano aparezca en una cinta de este calibre. Gracias Miller, por el esfuerzo plasmado en el corte final.

Comentarios

  1. Pues Génesis no me pareció tan mala película. Está película honestamente no me
    Dan ganas de verla, ya fueron muchas películas de esta trama, y se pierde el interés. Tal vez por la nostalgia de que esta película incluye al elenco original, pero aún así no me llama
    la atención.

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  2. Yo me quedé con ganas de una película que regrese a la formula de las primeras dos, por lo que dices podré encontrarla en esta, habrá que darle una revisada.

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